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lunes, 22 de mayo de 2017

UN EJEMPLO DE POLARIDAD GRÁFICA EXTREMA



UN EJEMPLO DE POLARIDAD GRÁFICA EXTREMA





En la psicología de la escritura hay unas cuantas letras que, por su estructura gráfica, reflejan mejor ciertos rasgos caracteriológicos que otras. Es el caso de la letra "t", que está compuesta por un trazo vertical que va de arriba abajo o, como en el ejemplo, un mismo trazo que sube y vuelve a bajar. Nunca al revés, del mismo modo que nadie da un puñetazo sobre la mesa de abajo arriba. En este movimiento (de arriba abajo) se puede observar la fuerza (o debilidad) afirmativa de la persona, una fuerza que le ayudará a afirmar su personalidad ante las dificultades propias de la vida y, en definitiva, frente al exterior. El otro rasgo constituyente de dicha letra es el trazo horizontal. Este puede ser muy variable, y cada variante ofrece una información determinada. Pero una cosa sí es constante: siempre va de izquierda a derecha. El sentido grafopsicológico esencial de este rasgo tiene que ver con la voluntad de la persona para afrontar las dificultades en su camino hacia los objetivos que desea alcanzar. En otras palabras, su fuerza para afirmar sus propósitos, así como su propia persona. En definitiva, su capacidad para proyectarse.

Por supuesto, cualquier estudio grafopsicológico debe sustentarse en un análisis total de la escritura, no sólo de letras concretas. Hecha esta advertencia, veamos lo que nos dicen los dos ejemplos de abajo. Se trata de dos casos de polaridad extrema. A la izquierda tenemos una letra "t" con una barra horizontal situada casi fuera del eje vertical hacia la derecha. Suponiendo una significación estadística del 100 % podemos decir que la persona autora de la "t" de la izquierda tiene una actitud de introversión ante la vida. No se siente con la fuerza suficiente para tomar decisiones. Se acobarda a la hora de enfrentarse a las dificultades. Nunca podrá liderar un grupo, puesto que no sabe cómo liderarse a sí misma. Tiene miedo y se siente insegura de su propia fuerza.

La psicología dela escritura permite elaborar una descripción del carácter de la persona y sus dificultades para desenvolverse en la vida. Ambas polaridades están presentes en todos nosotros. Lo que ocurre es que somos ciegos a una de ellas. La que se expresa en la escritura es la que expresamos en nuestra vida diaria. El ejemplo de la izquierda denota una debilidad extrema, una polaridad absolutamente ciega a la otra, que es la fuerza. El proceso psicoterapéutico debería hacer que la persona tomara conciencia del otro polo.

El de la derecha, en cambio, es todo lo contrario. Esta persona tiene una fuerza arrolladora, y no duda en utilizar los recursos que sean necesarios para alcanzar sus objetivos. Da la impresión de ser incansable. Se recupera fácilmente de los contratiempos, que incluso constituyen un aliciente para seguir adelante. Tiene mucha seguridad en sí misma. Le gustan los retos y los desafíos. Su autoconciencia la convierte en una persona muy capacitada para liderar grupos. La polaridad a la que es ciega es en este caso la que tiene que ver con la ausencia de competitividad, la emoción y la ternura. Este ejemplo se corresponde claramente con el Nº 8 del Eneagrama, que equivale al PC (Padre Crítico-El que manda) del Análisis Transaccional, así como a los temperamentos ( por el este orden)   Bilioso-Sanguíneo-Linfático.

viernes, 10 de marzo de 2017

LA ESCRITURA DE LOS SUPERDOTADOS






  LA SUPERDOTACIÓN EN LA ESCRITURA MANUSCRITA


Puesto que no es la mano la que escribe, sino que está a las órdenes del sistema nervioso y de la riqueza (o no) de la red neural del escribiente, en los superdotados, y en este caso concreto un niño de 9 años, su superdotación debe poder constatarse en la escritura que realiza en la pizarra. Y lo que podemos observar es que tanto las letras como los números que escribe los realiza con gran claridad gráfica. Asímismo, observamos que toda la escritura (números y letras) la realiza manteniendo un sentido de la proporción, no tan solo entre los caracteres mismos, sino también en el espacio. No se observan torsiones ni en las letras ni en los número. Por el contrario, realiza todo su grafismo con una seguridad y una firmeza inusual en un niño de 9 años. Cabe añadir, además, que está escribiendo en una pizarra tipo Velleda deslizante y con un rotulador, lo que realza especialmente los errores: torsiones, roturas gráficas, etc. Sin embargo, nada de esto se observa en la ecuación escrita en la pizarra. Ningún niño de nueve años escribe esta ecuación con ese nivel de calidad gráfica, a no ser que su red neural corresponda a la de un niño superdotado. Obsérvese que no hago ninguna reflexión en relación a la complejidad de la ecuación, porque la psicología de la escritura no entra en el aspecto semántico de lo escrito, no porque no sea relevante, sino porque nos podría confundir, puesto que el contenido puede ser dictado o copiado, mientras que la forma de la escritura, así como su ordenación espacial, están condicionadas por tantos aspectos inconscientes que no pueden ser manipulados hacia arriba, es decir, en un sentido de superioridad psicológica. Porque toda escritura puede manipularse, sí, pero con un resultado grafopsicológico inferior al del escribiente. 














viernes, 3 de marzo de 2017

LA FIRMA DE  FRIEDRICH WILHELM NIETZSCHE






                                          GRAFOPSICOLOGÍA DE LA FIRMA DE NIETZSCHE

El aspecto más destacable de la firma de Nietzsche es la sencillez de su grafismo. Este aspecto es interesante porque la mayoría identifica la complicación gráfica con la inteligencia, mientras que los expertos constatamos todo lo contrario. Cada una de las letras que configuran su firma (a excepción de la N mayúscula) está trazada con el mínimo grafismo posible, lo que indica una inteligencia enfocada en los aspectos esenciales del pensamiento y que aborrece los ornamentos innecesarios.

Otro aspecto destacable es la N mayúscula, cuyo trazo se prolonga hacia la derecha por arriba, invadiendo la zona correspondiente al Superyó. Este rasgo de su firma, junto con su letra t minúscula, cuya barra también se sitúa en la zona del Superyó, nos indica una personalidad extraordinariamente atrevida y decidida a romper con las normas y los poderes establecidos (que es justo lo que representa el Superyó).

Así pues, la firma de Nietzsche es la firma de una persona con una extraordinaria inteligencia que además está decidida a poner en cuestión las convenciones sociales, cueste lo que cueste.

Desde el punto de vista del Eneagrama, Nietzsche pertenece al eneatipo V : Avaria y desapego patológico, desde el punto de vista del Análisis Transaccional Nietzsche sería un NAR (Niño Adaptado Rebelde) y desde 
la teoría de los 4 temperamentos básicos, le corresponden (por este orden) el NERVIOSO/LINFÁTICO/BILIOSO.