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sábado, 4 de noviembre de 2017

LA FIRMA DE ALBERT EINSTEIN



LA FIRMA DE ALBERT EINSTEIN
              Algunas consideraciones grafopsicológicas


                               
La frase “Tiene firma de ministro” es una expresión muy extendida entre el común de las personas ajenas al conocimiento de la psicología de la escritura. La consideración era que una firma “semejante a la de un ministro” gozaba de los mejores atributos gráficos, y por extensión de personalidad. Desde el punto de vista de los parámetros gráficos, estos “mejores atributos” se refieren a la ampulosidad de los rasgos, la extensión tanto en horizontal como en vertical, el adorno con elementos gráficos innecesarios, un mayor tamaño que la letra manuscrita, llena de desproporciones… En definitiva, exactamente lo contrario de lo que postula toda la literatura de la psicología de la escritura con respecto a la firma y el texto. Al observar tanto la firma manuscrita como la escritura correspondiente en la fotografía que adjunto, constatamos justamente no ya lo contrario, sino, más certeramente, que Albert Einstein firma igual que escribe, es decir, que su firma es una prolongación podríamos decir que milimétrica de su propia escritura. Si midiéramos al milímetro cada una de las letras que componen su firma, constataríamos su concordancia. Y, no solo en este caso, sino en todas (y han sido muchas) las ocasiones en que he tenido la oportunidad de comprobarlo.
La persona, en sentido vertical, se divide en tres partes: cabeza, tronco y extremidades. Y tanto la psicología de la Gestalt como la concepción del Eneagrama nos enseñan que convivimos con tres yoes: el “yo” mental, el “yo” emocional y el “yo” físico. Claudio Naranjo, en la conferencia de presentación del libro 27 personajes en busca del ser, explica que siempre le interesaron mucho los tres tipos de Sheldon: ectomorfo, mesomorfo y endomorfo. Pensamiento, sentimiento y movimiento, tres órdenes de valores ya desde la vida embrionaria. Pero, al encontrar dificultades matemáticas, Claudio Naranjo siguió estudiando y buscando: Eysenck, Cattell, Jung, el test de Rorschach y otros. Finalmente, de la mano de Oscar Ichazo se da cuenta de que en el Eneagrama están las tres estructuras y también está Sheldon con las tres regiones: acción (la parte de arriba), pensamiento (a la izquierda) y emoción (a la derecha). La psicología de la escritura (la grafología) también postuló estas tres partes: si imaginamos la palabra familia escrita en letra minúscula, la zona gráfica correspondiente a las vocales y la letra “m” corresponde al yo emocional, mientras que la parte que está por encima de la zona central corresponde al yo mental, y la zona inferior corresponde al yo físico. Es verdad que en otros alfabetos, como el árabe o el chino, no podemos basarnos en esta división visual aplicable al castellano y extensible a todos los idiomas occidentales. En estos casos, y dada esta dificultad, lo prudente es basarse exclusivamente en parámetros gráficos más universales, como la velocidad escritural, el tamaño de la letra, la presión gráfica, los gestos tipo (particularidades gráficas de cada persona), la separación entre líneas, los márgenes, la distribución escritural en la hoja de papel, y un largo etc. Esto sucede porque la escritura no es una realidad biológica como el cuerpo (cabeza, tronco y extremidades: tres yoes) sino que es un objeto cultural resultado de la creación colectiva de la humanidad. Así pues, como objeto cultural, la escritura tiene múltiples formas de plasmarse gráficamente, y nos muestra la conciencia personal, es decir, nos permite determinar a qué estructura caracterial corresponde la persona autora de una escritura manuscrita. Los estudios para interrelacionar el Eneagrama con la escritura manuscrita son aún escasos y poco sistematizados, pero la grafología ha distinguido tradicionalmente entre texto (yo social) y firma (yo íntimo), entre el yo “exterior” y el yo “interior” de Wilber y Thompson.
Cuantas más diferencias gráficas haya entre la firma y el texto, más impostura, más máscara, menos verdad. La persona muestra una actitud social radicalmente distinta de la que tiene en su hogar, en su cueva, allí donde nadie le ve. Así pues, cuanta más diferencia gráfica haya entre la escritura manuscrita y la firma, más actor, en el peor sentido de la palabra, es su autor. Más incoherente, más turbio. La psicología de la escritura también asume los postulados y avances de la comunicación no verbal. Pongo un ejemplo muy sencillo: si vemos a una persona andando por la calle con el cuerpo ligeramente inclinado y la cabeza caída (y lo hace así por norma) no podemos extrapolar que está expresando una gran alegría. Del mismo modo, cuando se trata de un texto manuscrito, vemos que la mayoría de las líneas escritas, en lugar de mantener una posición horizontal, exhiben una caída significativa, sabemos que esa persona alberga más tristeza que alegría. La cosa es más compleja, desde luego, pero esto solo en un ejemplo simple sin ánimo de mayor profundidad. Yendo al caso concreto de Albert Einstein, vemos una extrema semejanza gráfica entre su firma y su letra manuscrita, hasta el punto de que son indistinguibles; tanto es así que ni tan siquiera tiene rúbrica como es habitual en la inmensa mayoría de las firmas. Esta (la rúbrica ) es una costumbre cultural que muchas veces tiene el efecto de hacer ilegible el nombre del autor de la firma, y que también, en contra de lo que suele creerse, facilita la falsificación documental, puesto que cada una de las letras que componen una palabra, en este caso el nombre y los dos apellidos, es un dibujo, un dibujo que se interrelaciona (a través de enlaces, o no, particulares de cada persona) con las otras letras, que también son un dibujo, creando una dinámica gráfica personal, lo cual sí es verdaderamente difícil de falsificar, mucho más que el dibujo de una rúbrica. Así pues, esta extrema sobriedad gráfica indica una personalidad y un psiquismo enamorado de la verdad, que aborrece el barroquismo y el adorno como forma de comportamiento. Las personas que conocieron a Einstein en su vida social (yo social, yo exterior, yo manifestado) no sabrían distinguirlo del Einstein íntimo (yo íntimo, yo interior). De esta persona cabe esperar la máxima autenticidad, un enamoramiento de la verdad, una irreprochable honestidad intelectual. También cabe esperar el cumplimiento de la palabra dada, cabe esperar la responsabilidad debida, y no cabe esperar ningún apego a la solemnidad, justo la necesaria para no desentonar en las convenciones de la distinción social. Pero él no siente ningún apego a estas convenciones, no representan para él el más mínimo estímulo intelectual. Tiene una claridad excepcional a la hora de separar lo accesorio de lo que es realmente importante. Esa conjunción tan excepcional entre el tamaño de su letra y el de su firma, hasta el punto (insisto) de que firma tal como escribe, nos habla también de una inteligencia y una personalidad igualmente excepcionales.

Josep Maria Infantes




Posgrado en Grafoanálisis del Dibujo y de la Escritura por la Universitat Ramon Llull de Barcelona. Diplomado en Psicología de la Escritura por la Cátedra de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid. Perito Calígrafo Judicial por la Escola de Doctorat i Formació Continuada de la Universitat Autònoma de Barcelona. Miembro de la Asociación Profesional de Peritos Calígrafos de Catalunya.  Miembro fundador de la Societat Catalana de Grafologia. Miembro de la asociación Grafopsicológica de Madrid y de la Sociedad Española de Grafología. Terapeuta Gestalt. Consultor sistémico, titulado ( tres años) en la Formación Internacional en Constelaciones Familiares y Sistémicas por el Institut Gestalt de Barcelona.








viernes, 2 de diciembre de 2016

Grafología judicial y psicología de la escritura

Aquí tenéis una entrevista que me hizo el periodista Lluís Rosales para BTV (televisión de Barcelona), convenientemente subtitulada en castellano para que sea accesible a todos vosotros. Teléfono de contacto: 627 59 77 14



martes, 5 de abril de 2016

BARRAS DE LAS LETRAS "T" EN "V"

BARRAS DE LAS LETRAS "T" EN "V"


Barras de las "t" que parten desde la base de su trazo vertical y en diagonal dextrógira hacia la zona superior, describiendo una "V".

El rasgo gráfico va a la zona superior, al super yo. Hay en él oposición a la autoridad, combatividad, inconformismo crítico y una actitud reivindicativa. En esa lucha puede entrar en situaciones de contradicción, pero tiene la fuerza para sostenerla. Este rasgo parte de la esfera del sentimiento y lleva una fuerte carga de rebeldía e inconformismo, que puede derivar en un negativismo sistemático.


                               

miércoles, 23 de marzo de 2016

LA ESCRITURA Y LA PERSONALIDAD

La  psicología de la escritura (grafología)

La invención de la escritura hizo que la humanidad pasara de la prehistoria al periodo histórico. Ha aportado a los hombres toda la memoria del mundo, y su más vasto sistema de comunicación a través de los tiempos y del espacio. Los distintos códigos de comunicación –mediante el gesto, la postura, la mirada, la forma de andar, la manera de vestir, el llanto o la risa . . . , -incluyen variadísimos mensajes, pero la escritura permite expresar con profundidad y precisión el mensaje deseado. La escritura fija y concretiza el pensamiento, y mediante ella los distintos mensajes acaban configurándose en “radiografías gráficas” dado que adquieren un reflejo permanente y espacial.
Pero, ¿cómo se escribe?. Charles Darwin fue el primero en definir el acto de escribir como “una combinación de estructuras físicas, de características psíquicas y de aprendizaje”, anticipándose así a los trabajos actuales de la neurofisiología, psicología experimental y comunicación. Estos trabajos perfilan progresivamente el contorno de un campo de investigaciones, que son a la vez fundamentales y aplicadas, que van desde el estudio de los procesos mentales hasta los tratamientos informáticos de los textos, en que la escritura se ha instaurado como objeto científico.
En palabras del Dr. Joaquin Alegrat, ya fallecido, “varias ramas del saber presentan su colaboración a un mismo fin: conocer la psique, penetrando y desentrañando los mecanismos neurocerebrales. Entre ellas, menos conocida o mal conocida, la grafología aporta igualmente los resultados de su investigación. Naturalmente, nos referimos a la grafología científica, aquella que parte de unas leyes objetivas, por consiguiente ciertas, demostradas experimentalmente sobre la interpretación del movimiento escritural”. Por tanto, el análisis de la escritura no se apoya en creencias ni en una fe incuestionable, sino en ciencia experimental. Así pues, podemos convenir en que la grafología es la ciencia experimental que, a partir de la expresión gráfica natural del que escribe, revela la personalidad psicofísica con los componentes intelectivos, tendencias temperamentales, aptitudes profesionales, constitución somática y predisposiciones morbosas, congénitas y activas.
“Escribir es una proyección gráfica de los condicionamientos o informaciones cerebrales que las neuronas motoras se encargan de plasmar por medio de quinientos músculos efectores, desde la articulación del hombro hasta los dedos de la mano. Todo movimiento traducido en los trazos, rasgos y espacios del grafismo corresponde a estados mentales, ubicados en el complejo mundo neuronal. Por eso la escritura es proyección de la personalidad”. Y, por eso, se ha conseguido convertir en una realidad científica, hoy universalmente admitida, y con múltiples aplicaciones profesionales. Así pues, el lenguaje escrito debe considerarse como una expresión gráfica de toda la personalidad somatopsíquica, y como un medio de investigación esencial para conocer la personalidad, tanto normal como patológica.

Dibujos y escritura de Federico García Lorca

miércoles, 16 de marzo de 2016

CITA GRAFOLÓGICA DE GOETHE


CITA GRAFOLÓGICA DE GOETHE

"Que la escritura tenga relaciones con el carácter y la inteligencia humana, y que pueda dar cuando menos un presentimiento de la manera de sentir o de obrar, es algo de lo que no hay ninguna sombra de duda, como tampoco de que pueda ser reconocida una concordancia con toda la personalidad."


       Dama que escribe una carta y su sirvienta. 1670         ·         Johannes Vermer (1632-1675). Edad de oro holandesa

GRAFOPSICOLOGÍA DE LA FIRMA DE FRIEDRICH NIETZSCHE

GRAFOPSICOLOGÍA DE LA FIRMA DE FRIEDRICH NIETZSCHE




LA FIRMA DE NIETZSCHE
El aspecto más destacable de la firma de Nietzsche es la sencillez de su grafismo. Este aspecto es interesante porque la mayoría identifica la complicación gráfica con la inteligencia, mientras que los expertos constatamos todo lo contrario. Cada una de las letras que configuran su firma (a excepción de la N mayúscula) está trazada con el mínimo grafismo posible, lo que indica una inteligencia enfocada en los aspectos esenciales del pensamiento y que aborrece los ornamentos innecesarios.
Otro aspecto destacable es la N mayúscula, cuyo trazo se prolonga hacia la derecha por arriba, invadiendo la zona correspondiente al Superyó. Este rasgo de su firma, junto con su letra t minúscula, cuya barra también se sitúa en la zona del Superyó, nos indica una personalidad extraordinariamente atrevida y decidida a romper con las normas y los poderes establecidos (que es justo lo que representa el Superyó).
Así pues, la firma de Nietzsche es la firma de una persona con una extraordinaria inteligencia que además está decidida a poner en cuestión las convenciones sociales, cueste lo que cueste.
Desde el punto de vista del Eneagrama, Nietzsche pertenece al eneatipo V, y desde el punto de vista del Análisis Transaccional Nietzsche sería un NAR (Niño Adaptado Rebelde).

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jueves, 10 de marzo de 2016

LA ESCRITURA Y LA PERSONALIDAD





                 LA ESCRITURA Y LA PERSONALIDAD

                                        UN EJEMPLO DE POLARIDAD GRÁFICA EXTREMA


En la psicología de la escritura hay unas cuantas letras que, por su estructura gráfica, reflejan mejor ciertos rasgos caracteriológicos que otras. Es el caso de la letra “t”, que está compuesta por un trazo vertical que va de arriba abajo o, como en el ejemplo, un mismo trazo que sube y vuelve a bajar. Nunca al revés, del mismo modo que nadie da un puñetazo sobre la mesa de abajo arriba. En este movimiento (de arriba abajo) se puede observar la fuerza (o debilidad) afirmativa de la persona, una fuerza que le ayudará a afirmar su personalidad ante las dificultades propias de la vida y, en definitiva, frente al exterior. El otro rasgo constituyente de dicha letra es el trazo horizontal. Éste puede ser muy variable, y cada variante ofrece una información determinada. Pero una cosa sí es constante: siempre va de izquierda a derecha. El sentido grafopsicológico esencial de este rasgo tiene que ver con la voluntad de la persona para afrontar las dificultades en su camino hacia los objetivos que desea alcanzar. En otras palabras, su fuerza para afirmar sus propósitos, su propia persona. En definitiva, su capacidad para proyectarse.
Por supuesto, cualquier estudio grafopsicológico debe sustentarse en un análisis total de la escritura, no sólo de letras concretas. Hecha esta advertencia, veamos lo que nos dicen los dos ejemplos de abajo. Se trata de dos casos de polaridad extrema. A la izquierda tenemos una letra “t” con una barra situada en el punto más bajo y en el lado izquierdo; y a la derecha tenemos una “t” con la barra horizontal situada casi fuera del eje vertical hacia la derecha. Suponiendo una significación estadística del 100%, podemos decir que la persona autora de la “t” de la izquierda tiene una actitud de introversión ante la vida. No se siente con la fuerza suficiente para tomar decisiones. Se acobarda a la hora de enfrentarse a las dificultades. Nunca podrá liderar un grupo, puesto que no sabe cómo liderarse a sí misma. Tiene miedo y se siente insegura de su propia fuerza.
La psicología de la escritura permite elaborar una descripción del carácter de la persona y sus dificultades para desenvolverse en la vida. Ambas polaridades están presentes en todos y cada de nosotros. Lo que ocurre es que somos ciegos a una de ellas. La que se expresa en la escritura es la que expresamos en nuestra vida diaria. El ejemplo de la izquierda denota una debilidad extrema, una polaridad absolutamente ciega a la otra, que es la fuerza. El proceso psicoterapéutico debería hacer que la persona tomara conciencia del otro polo.
El de la derecha, en cambio, es todo lo contrario. Esta persona tiene una fuerza arrolladora, y no duda en utilizar los recursos que sean necesarios para alcanzar sus objetivos. Da la impresión de ser incansable. Se recupera fácilmente de los contratiempos, que incluso constituyen un aliciente para seguir adelante. Tiene mucha seguridad en sí misma. Le gustan los retos y los desafíos. Su autoconciencia la convierte en una persona muy capacitada para liderar grupos. La polaridad a la que es ciega es en este caso la que tiene que ver con la ausencia de competitividad, la emoción y la ternura. Este ejemplo se corresponde claramente con el Nº 8 del Eneagrama, que equivale al PC (Padre Crítico) del Análisis Transaccional.
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PSICOTERAPIA Y PSICOLOGÍA DE LA ESCRITURA

                                 La Disputa del Sacramento (detalle) 1509) - Rafael (1483-1520). Alto Renacimiento      


                                     PSICOTERAPIA Y PSICOLOGÍA DE LA ESCRITURA
Claudio Naranjo explica que, cuando el dios egipcio Tot inventó la escritura, los otros dioses le reprocharon que ello iría en detrimento de la sabiduría, porque cuando no había escritura no se podía confiar en las cosas escritas, había que tener experiencias vivas, una comprensión auténtica de las cosas. Y es que el lenguaje puede usarse tanto para decir la verdad como para mentir.
En psicología de la escritura se distingue entre el contenido, la información que se quiere comunicar con lo escrito, y la construcción del grafismo. Podríamos establecer la siguiente correspondencia: la información se corresponde con el contenido literal del escrito, mientras que el grafismo se corresponde con el inconsciente. Por grafismo entendemos el que dibuja y delimita cada una de las letras, así como el conjunto de la escritura y su posición espacial, tanto en lo que respecta a las propias letras como a su distribución en el espacio vacío determinado por una hoja de papel.
Para los grafoanalistas, la información más fiable, más inconsciente, está justamente en el citado grafismo. De igual manera, en el proceso terapéutico tenemos, por una parte, lo que cuenta el cliente, su versión de los hechos, su discurso, lo que dice y cómo lo dice, en resumidas cuentas, el mensaje que quiere comunicar, y, por otra parte, el grafismo, lo involuntario, lo inconsciente, lo que está detrás del mensaje y es desconocido para el propio cliente. Es la escucha con todos los sentidos la que permite ver más allá, con más profundidad, de otra manera. Eso es lo que hace el grafoanalista cuando, además de leer el texto, atiende a la configuración gráfica de las letras, las palabras, los espacios entre letras y entre palabras, al espacio entre las líneas, al tamaño de la escritura, a los márgenes, a la presión escritural, a la firma, su configuración y su disposición espacial, etc.
En la escritura también se ponen de manifiesto las polaridades. Lo escrito puede ser (o no) polar en relación a la forma de la escritura, del mismo modo que la versión del cliente puede ser (o no) polar en relación a la causa real de su consulta.