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viernes, 2 de diciembre de 2016

Grafología judicial y psicología de la escritura

Aquí tenéis una entrevista que me hizo el periodista Lluís Rosales para BTV (televisión de Barcelona), convenientemente subtitulada en castellano para que sea accesible a todos vosotros. Teléfono de contacto: 627 59 77 14



jueves, 10 de marzo de 2016

LA MIGRAÑA

                               LA MIGRAÑA

“El estómago también tiene cerebro, y además fabrica los mismos neurotransmisores que los del cerebro; entre ellos, la serotonina… Los esquizofrénicos, por ejemplo, sufren desequilibrios en la serotonina y... también suelen sufrir del estómago. Porque nuestro estómago tiene un cerebro sin conciencia, pero con una enorme capacidad de procesamiento, que es la que permite al sistema nervioso entérico gestionar la transformación de alimentos en nutrientes.”
Stephen Macknik, neurólogo


LA CONCIENCIA



"Entrando en el cerebro humano y cortándolo no aprendes nada sobre la consciencia ni el sentido de la vida."
"Creo que a medida que me hago mayor entiendo cada vez menos. Me doy cuenta de lo poco que sé y de lo poco que me entiendo y lo poco que he entendido a otras personas. Es una paradoja."
Henry Marsch, neurocirujano británico autor del libro 'Ante todo no hagas daño'

AFERRARSE A LA IRA


LA ESCRITURA Y LA PERSONALIDAD





                 LA ESCRITURA Y LA PERSONALIDAD

                                        UN EJEMPLO DE POLARIDAD GRÁFICA EXTREMA


En la psicología de la escritura hay unas cuantas letras que, por su estructura gráfica, reflejan mejor ciertos rasgos caracteriológicos que otras. Es el caso de la letra “t”, que está compuesta por un trazo vertical que va de arriba abajo o, como en el ejemplo, un mismo trazo que sube y vuelve a bajar. Nunca al revés, del mismo modo que nadie da un puñetazo sobre la mesa de abajo arriba. En este movimiento (de arriba abajo) se puede observar la fuerza (o debilidad) afirmativa de la persona, una fuerza que le ayudará a afirmar su personalidad ante las dificultades propias de la vida y, en definitiva, frente al exterior. El otro rasgo constituyente de dicha letra es el trazo horizontal. Éste puede ser muy variable, y cada variante ofrece una información determinada. Pero una cosa sí es constante: siempre va de izquierda a derecha. El sentido grafopsicológico esencial de este rasgo tiene que ver con la voluntad de la persona para afrontar las dificultades en su camino hacia los objetivos que desea alcanzar. En otras palabras, su fuerza para afirmar sus propósitos, su propia persona. En definitiva, su capacidad para proyectarse.
Por supuesto, cualquier estudio grafopsicológico debe sustentarse en un análisis total de la escritura, no sólo de letras concretas. Hecha esta advertencia, veamos lo que nos dicen los dos ejemplos de abajo. Se trata de dos casos de polaridad extrema. A la izquierda tenemos una letra “t” con una barra situada en el punto más bajo y en el lado izquierdo; y a la derecha tenemos una “t” con la barra horizontal situada casi fuera del eje vertical hacia la derecha. Suponiendo una significación estadística del 100%, podemos decir que la persona autora de la “t” de la izquierda tiene una actitud de introversión ante la vida. No se siente con la fuerza suficiente para tomar decisiones. Se acobarda a la hora de enfrentarse a las dificultades. Nunca podrá liderar un grupo, puesto que no sabe cómo liderarse a sí misma. Tiene miedo y se siente insegura de su propia fuerza.
La psicología de la escritura permite elaborar una descripción del carácter de la persona y sus dificultades para desenvolverse en la vida. Ambas polaridades están presentes en todos y cada de nosotros. Lo que ocurre es que somos ciegos a una de ellas. La que se expresa en la escritura es la que expresamos en nuestra vida diaria. El ejemplo de la izquierda denota una debilidad extrema, una polaridad absolutamente ciega a la otra, que es la fuerza. El proceso psicoterapéutico debería hacer que la persona tomara conciencia del otro polo.
El de la derecha, en cambio, es todo lo contrario. Esta persona tiene una fuerza arrolladora, y no duda en utilizar los recursos que sean necesarios para alcanzar sus objetivos. Da la impresión de ser incansable. Se recupera fácilmente de los contratiempos, que incluso constituyen un aliciente para seguir adelante. Tiene mucha seguridad en sí misma. Le gustan los retos y los desafíos. Su autoconciencia la convierte en una persona muy capacitada para liderar grupos. La polaridad a la que es ciega es en este caso la que tiene que ver con la ausencia de competitividad, la emoción y la ternura. Este ejemplo se corresponde claramente con el Nº 8 del Eneagrama, que equivale al PC (Padre Crítico) del Análisis Transaccional.
PSICOLOGÍA DE LA ESCRITURA
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PSICOTERAPIA Y PSICOLOGÍA DE LA ESCRITURA

                                 La Disputa del Sacramento (detalle) 1509) - Rafael (1483-1520). Alto Renacimiento      


                                     PSICOTERAPIA Y PSICOLOGÍA DE LA ESCRITURA
Claudio Naranjo explica que, cuando el dios egipcio Tot inventó la escritura, los otros dioses le reprocharon que ello iría en detrimento de la sabiduría, porque cuando no había escritura no se podía confiar en las cosas escritas, había que tener experiencias vivas, una comprensión auténtica de las cosas. Y es que el lenguaje puede usarse tanto para decir la verdad como para mentir.
En psicología de la escritura se distingue entre el contenido, la información que se quiere comunicar con lo escrito, y la construcción del grafismo. Podríamos establecer la siguiente correspondencia: la información se corresponde con el contenido literal del escrito, mientras que el grafismo se corresponde con el inconsciente. Por grafismo entendemos el que dibuja y delimita cada una de las letras, así como el conjunto de la escritura y su posición espacial, tanto en lo que respecta a las propias letras como a su distribución en el espacio vacío determinado por una hoja de papel.
Para los grafoanalistas, la información más fiable, más inconsciente, está justamente en el citado grafismo. De igual manera, en el proceso terapéutico tenemos, por una parte, lo que cuenta el cliente, su versión de los hechos, su discurso, lo que dice y cómo lo dice, en resumidas cuentas, el mensaje que quiere comunicar, y, por otra parte, el grafismo, lo involuntario, lo inconsciente, lo que está detrás del mensaje y es desconocido para el propio cliente. Es la escucha con todos los sentidos la que permite ver más allá, con más profundidad, de otra manera. Eso es lo que hace el grafoanalista cuando, además de leer el texto, atiende a la configuración gráfica de las letras, las palabras, los espacios entre letras y entre palabras, al espacio entre las líneas, al tamaño de la escritura, a los márgenes, a la presión escritural, a la firma, su configuración y su disposición espacial, etc.
En la escritura también se ponen de manifiesto las polaridades. Lo escrito puede ser (o no) polar en relación a la forma de la escritura, del mismo modo que la versión del cliente puede ser (o no) polar en relación a la causa real de su consulta.